Memoria viva- Darién
DISCO ORIGINAL 2006
Publicado en 2006, Darién: Bunde y Bullerengue captura dos tradiciones fundamentales del Darién panameño con una escucha honesta: la voz como guía, el tambor como columna vertebral y la comunidad como fuerza musical. Aquí la emoción no está “interpretada”, está ocurriendo.
La grabación respeta lo vivo: el impulso del canto, la respuesta del coro, la tensión rítmica, la respiración del territorio. Un álbum que funciona como celebración y como testimonio, y que hoy regresa como punto de partida del proyecto Memoria Viva del Darién.
“Abrimos el archivo para que el canto vuelva a tener futuro.”
Partiendo del disco Darién: Bunde y Bullerengue (2006), el proyecto abre ahora una Re-edición conmemorando los 20 años de su grabación. 8 canciones inéditas rescatadas de las grabaciones originales: cantos que quedaron fuera por límites de formato, tiempo o logística, pero que hoy completan el mapa emocional y comunitario de aquellas sesiones. Lo que quedó fuera del disco, hoy vuelve a entrar en la historia…
Estas nuevas piezas no son “bonus tracks”. Importan porque es memoria recuperada: amplían el relato, devuelven matices (variaciones, respuestas, intensidades, voces), y permiten escuchar no solo “las canciones”, sino el mundo social que las sostiene.
Lo que está en juego aquí es simple y enorme: que el archivo vuelva a sonar en su propia clave—con retorno, contexto y continuidad.
EL SONIDO NO SOLO TRANSMITE—PIENSA.
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Este ensayo es un manifiesto sonoro y una revelación: el canto de las mujeres cimarronas del Darién no es solo música ni folclor, es archivo vivo, tecnología de resistencia y memoria encarnada. Un archivo que ha sobrevivido más de cinco siglos gracias a la transmisión oral, la vibración del cuerpo y la potencia del tambor.
A partir de dos décadas de investigación en comunidades afrodescendientes del Darién panameño, el texto documenta, analiza y honra prácticas como el bunde y el bullerengue, no solo como expresiones culturales, sino como ecosistemas complejos de conocimiento, sostenidos por la voz, el cuerpo y el territorio.
Cruza teoría decolonial, grabaciones de campo, epistemologías encarnadas y una ética colaborativa para afirmar una tesis potente: el sonido no solo transmite—piensa.
Es archivo. Es tecnología ancestral. Desafía las formas hegemónicas del saber.
Aquí, el sonido se propone como categoría de análisis, capaz de reorganizar nuestra comprensión del archivo, la historia y la política cultural.
Escuchar con todo el cuerpo puede ser un acto político, poético y transformador.
Memoria Viva del Darién es un archivo vivo: canto, tambor y territorio como tecnología de continuidad. Pero para que ese archivo vuelva a sonar con fuerza —y regrese al territorio como debe— necesitamos completar su ciclo de producción.
Tu ayuda hace posible lo esencial: preservar y ordenar el material, pagar trabajo justo a quienes sostienen la tradición, producir la edición con 8 inéditas, y activar el proyecto en escuchas, escuela, documental y exposición.
Apoyar no es un gesto: es una forma de decir que esto importa.
Dona, apoya la preventa o abre una alianza—y ayuda a que el sonido no solo se conserve: se devuelva.
En 2026 se cumplen 175 años de la abolición total de la esclavitud en Nueva Granada, de la cual Panamá formaba parte, y en 2027 los 175 años del inicio efectivo de la libertad. Conmemorar estos 175 años es en si mismo un acto de justicia histórica y una manera de recordar que la libertad no fue un regalo, sino el resultado de siglos de resistencia colectiva, de la cual el patrimonio sonoro es testimonio fundamental.
Memoria Viva del Darién no es solamente una colección de grabaciones. Es un ecosistema de memoria (audio, entrevistas, fotografías, video, notas de campo, metadatos) y, al mismo tiempo, un conjunto de prácticas: visitas, conversaciones, acuerdos, retornos, y reactivaciones. Su materia no es solo “información”; su materia es la vida social donde el sonido funciona como tecnología de continuidad.
En su forma más radical, el archivo es el propio canto cimarrón: una forma de conocimiento que desborda la dicotomía occidental entre oralidad y escritura, y que opera como repositorio principal —y muchas veces el único— de memoria histórica afrodescendiente darienita.
En su forma documental, el archivo es multimodal: hecho de voces, cuerpos, tambores y territorios, y requiere un abordaje igualmente multimedia si queremos honrarlo en toda su complejidad.
En otras palabras: el archivo aquí no es un edificio, aunque un día pueda necesitar uno. No es un repositorio neutral. Es un dispositivo relacional: un modo de enlazar memoria, territorio y ética. Y en ese sentido, “Memoria Viva” es una propuesta de archivo que se define menos por su capacidad de conservar “objetos” y más por su capacidad de producir encuentros.

