Qué es este blog
Aquí vas a encontrar textos que cruzan ensayo, bitácora y trabajo institucional. Algunas entradas son reflexiones culturales; otras son actualizaciones de proyectos, aprendizajes del campo o notas técnicas de preservación. Todo tiene una intención: que el sonido deje de ser “ambiente” y se entienda como archivo, territorio y conocimiento.
Para que sea fácil orientarse, el blog se mueve en cuatro líneas:
Archivo en disputa: memoria pública, colonialidad, borramientos, política cultural.
Bitácora de escucha: territorio, campo, procesos, metodología, historias concretas.
Manual mínimo: preservación, metadatos, ética, acceso, infraestructura.
Actualizaciones: avances, alianzas, convocatorias, impacto, necesidades
Qué es la Fundación del Sonido
Somos una fundación cultural enfocada en el sonido como patrimonio inmaterial, memoria colectiva y tecnología social. Trabajamos entre campo, archivo y educación: grabamos, organizamos, contextualizamos y devolvemos. No coleccionamos “souvenirs”; construimos memoria con cuidado, ética y futuro.
Nuestro horizonte es claro: fortalecer la infraestructura cultural del país desde lo sonoro, y empujar proyectos como una fonoteca / acervo nacional, programas educativos, instalaciones, rutas de escucha y procesos de devolución comunitaria
La acústica del calor: por qué el trópico suena distinto
El trópico suena distinto por física y por historia: calor, humedad y lluvia cambian el aire, pero también cambian la cultura. Aquí el sonido puede ser pertenencia y cuidado —un “aquí estamos” que sostiene lo común— o puede volverse contaminación sonora y desigualdad: ruido mecánico que invade, fatiga y expulsa. La pregunta no es ruido vs silencio. La pregunta es otra: qué sonidos nos sostienen y cuáles nos quitan el derecho a escuchar. Porque en estas latitudes el silencio rara vez es neutro: en un territorio donde todo suena, el silencio no siempre trae paz… a veces trae alarma. A veces trae peligro.
La paradoja de nuestra identidad
Panamá no está vacío de memoria: está lleno de memoria en disputa. La paradoja poscolonial es esta: una cultura que necesita recordar convive con una mentalidad que se sostiene borrando.
La identidad colonial y una cultura pública profunda empujan en direcciones opuestas. Para que una cultura crezca necesita recordar, conmemorar y aprender; la mentalidad colonial, en cambio, se sostiene borrando, maquillando o reescribiendo la historia.
Este texto abre esa grieta y mira de frente cómo esa fantasía se vuelve “mitología cívica”, cómo importa imaginarios antes que escuchar el territorio, y cómo ese borramiento afecta a todos —en especial a pueblos indígenas y afrodescendientes— al dejar la memoria pública en superficie.
¿Y si lo “surrealista” de nuestra vida cultural no fuera casualidad, sino síntoma? Cuando importamos imaginarios completos para no mirar la historia, la identidad se vuelve una vitrina.
La pregunta final no es de moda ni de insulto: es estratégica y urgente. ¿Qué significa, de verdad, descolonizar la memoria para que Panamá pueda construir cultura profunda desde lo suyo?

