Ingmar Herrera
Fundador y presidente de la Fundación del Sonido · Ingeniero de sonido · Investigador · Artista sonoro
Ingmar Herrera es ingeniero de sonido, sonidista de campo, investigador, productor musical y artista sonoro panameño. Su trabajo parte de una convicción central: el sonido no solo acompaña la historia, también la guarda, la piensa y la transmite.
Durante más de dos décadas ha desarrollado una práctica situada entre el cine documental, la música, el arte contemporáneo, la investigación de campo, la memoria cultural y la experimentación sonora. Ha grabado voces, paisajes, biofonías, rituales, músicas tradicionales y territorios acústicos en condiciones complejas: selvas, ríos, montañas, túneles, comunidades rurales, fábricas, islas y espacios de difícil acceso. Su escucha se ha formado en el cruce entre la precisión técnica del sonido profesional y la sensibilidad profunda hacia los territorios y las comunidades que sostienen la memoria oral.
Su experiencia abarca sonido directo, diseño sonoro, postproducción, música original, scores, producción discográfica, locución y actuación de voz para cine, documental, televisión, instalaciones, exposiciones, bienales y proyectos artísticos interdisciplinarios desarrollando obras y procesos donde el sonido funciona como lenguaje, archivo, atmósfera, memoria y dispositivo de pensamiento. Su trabajo en sonido documental fue reconocido con una nominación al Emmy.
Como investigador, desarrolla una línea de pensamiento sobre el sonido como herramienta de memoria, conocimiento, derecho cultural y resistencia. Su trabajo estudia cómo las comunidades Panameñas se organizan, recuerdan, transmiten y defienden su mundo a través de la voz, el tambor, el canto, el silencio, el ruido y el entorno. Para Herrera, escuchar no es una acción pasiva: es una forma de leer el territorio, de reconocer sistemas de vida y de construir justicia cultural.
Es fundador y presidente de la Fundación del Sonido, organización panameña dedicada a la preservación, activación y devolución del patrimonio sonoro del país. Desde allí impulsa proyectos de archivo vivo, registro territorial, educación para la escucha, mediación pública, publicaciones, rutas sonoras, experiencias inmersivas, colaboraciones artísticas y procesos comunitarios que buscan fortalecer la memoria sonora de Panamá.
Su práctica une rigor técnico, pensamiento crítico, sensibilidad poética y visión institucional. En su obra, el sonido aparece como archivo vivo, como tecnología de resistencia, como materia artística, como forma de conocimiento y como política de futuro.
Mi enfoque
“Como presidente de la Fundación del Sonido, mi enfoque es trabajar para que Panamá reconozca, proteja y organice institucionalmente una dimensión cultural que ya existe, pero que aún no ha sido formalmente protegida y articulada: su herencia sonora.
El sonido atraviesa la vida del país: está en sus músicas, voces, acentos, pregones, rituales, su fauna, archivos orales, paisajes naturales, memorias comunitarias y formas de celebración. Sin embargo, Panamá aún no cuenta con una ley específica que proteja esta herencia, ni con una fonoteca nacional que la preserve, investigue y active para las futuras generaciones.
La Fundación del Sonido trabaja para responder a ese vacío mediante proyectos de archivo vivo, política cultural, investigación, educación, creación artística, mediación pública y participación comunitaria.
Desde esta visión, mi labor es articular comunidades, artistas, instituciones, archivos, tecnologías y organismos aliados para que el sonido sea reconocido como derecho cultural, herramienta de conocimiento y política de futuro.
Buscamos crear las condiciones para que Panamá pueda conocerse y escucharse mejor a sí misma a través del sonido y la música”.

