Creemos que uno de los obstáculos más grandes de nuestra región no es la falta de cultura, sino la mentalidad colonial: esa idea aprendida de que lo valioso siempre viene de afuera y de que lo nuestro es “menor”, prescindible o decorativo. Por eso fue tan importante para nosotros el curso virtual “¿Qué es un archivo? Intervenciones decoloniales y afectivas al concepto de archivo (3ª edición)”, coordinado e impartido por Andrea Marina Madero Castro: un proceso de 28 horas en 14 sesiones que nos dio lenguaje, método y horizonte para pensar el archivo como algo vivo, político y situado.
El programa parte del “giro archivístico” y de una crítica clave: el archivo, entendido tradicionalmente como repositorio de información extraíble, ha sido desestabilizado por enfoques historiográficos, feministas e interdisciplinarios desde América Latina y el sur global, ampliando sus usos políticos y alcances teóricos.
Desde ahí, el curso empuja preguntas decisivas —qué es un archivo, cómo se conceptualiza, qué relación tiene con el presente y con la subjetividad de quien investiga— y propone un ejercicio autorreflexivo que incluye crear archivos propios capaces de cuestionar narrativas oficiales.
Ese recorrido se organiza en cuatro unidades —miradas tradicionales, críticas al concepto tradicional, archivos indisciplinados y “archivos para el presente”— y dialoga directamente con nuestra misión: construir memoria sin repetir el gesto colonial de extraer, clasificar y exhibir sin contexto.
Creemos que propuestas como esta son imprescindibles para nuestra región: nos dan herramientas concretas para desmontar la mirada colonial sobre la memoria y construir archivos propios con ética, contexto y futuro. Y lo mejor es que no se queda en consignas: se sostiene en un cuerpo de lecturas fundamentales—de Jacques Derrida y Michel Foucault a Ann Laura Stoler, Ariella Azoulay y Ann Cvetkovich entre otras—que ayudan a pensar el archivo como disputa, afecto y responsabilidad en el presente.
Aplicamos lo aprendido en el curso para escribir “El archivo que canta”: un ensayo donde pensamos el canto cimarrón del Darién panameño no como “folkcor” ni documento extraíble, sino como archivo vivo—memoria encarnada, territorio y ética de devolución.
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